martes, 30 de diciembre de 2014

Feliz daño nuevo.


Y acaba ocurriendo, una y otra vez, un proceso cíclico que se repite, una y otra vez, y acabas siendo una marioneta sin reacción alguna, una y otra vez, y comienza:

Enero se viste de blanco y acude a su cita insalvable con el espíritu navideño y el calor de los hogares, que choca con el aire gélido y la solitaria calle principal de esa avenida a altas horas. Las preocupaciones se guardan en ese cajón que siempre miras pero nunca abres. Volvemos a ser niños al sentir esa emoción de abrir, arañar y hasta morder ese envoltorio que lleva dentro el cariño y la pasión hecha persona. Pero se va, y queda en regalo. Empiezas la rutina, sin ruta definida, pero con una pendiente lo suficientemente notoria como para ser considerada cuesta, y subes, y subes, y más cuesta...

Y Febrero se hace cordillera, se disfraza de Himalaya y te exprime al máximo, culminando la cima ese 14 con tan distintos sentimientos encontrados. Comparte lugar y momento con el fin del primer período de exámenes, lo que provoca una resaca de sensaciones que se extiende en el tiempo; duración que depende directamente del Señor Año Bisiesto, el cual aparece cada cuatro años tomándose el fastuoso privilegio de alargar un día el inalterable año. Y así, en este vaivén de pensamientos, en el que ideas juegan a ser equilibristas sobre una cuerda lo suficientemente fina como para arriesgarte a todo, llega Marzo, como llegan las cosas que no tienen mucho sentido.

Marzo llega y se posa en tu espalda, se sube en ella y avanza sin miedo a represalias. La antesala del Abril esperado no es sino un paréntesis, una estación de descanso que se mantiene hasta ese 19, día en que felicitamos a padres con los que a priori no podemos el resto del año, pero adoramos y queremos como si no hubiera un mañana. Y ahí está, mirándonos a los ojos, la primavera. Aparece sin avisar, pero no se imagina cuánto se le necesita. Nos lleva en volandas y nos induce alegría y vida, compartiendo fecha con la poesía, por lo que ese 21 es un gran día, que reclama y vocifera ser el guía de alguno, que ama con el alma, y se declara en rebeldía, como Unamuno, que dijo lo que sentía en el momento oportuno, no hay más tutía.

Y apareces tú, y apareces tú, Abril ansiado, febril, lluvioso y aterciopelado. Y contigo vienen los días melancólicos y la Semana Santa, el dramatizar y el disfrutar aprovechando su etiqueta de arte para beberte hasta las ganas de sentirte realizado. Avanza el mes y se celebra la Feria del Libro, mientras me libro del mal fario y me autoregalo novelas y versos que cambien o mejoren mi perspectiva actual. El día 25 una luz se enciende en mí y en las personas que conozco y aprecio, pues, a modo de alarma, los "feliz cumpleaños" y similares se repiten, celebrando aquella noche lejana en la cual nacía una persona que a día de hoy se sigue preguntando día sí día también qué ha de hacer en este mundo tan extenso y complicado...

...Cuando nos llega Mayo. Él, engañoso y traicionero, vestido con piel de cordero, lleno de cosas que no se parecen a lo que tenías pensado que se parecieran. Llega el mes del tiempo agradable, poniendo fin al tormentoso y metafórico Abril. Y es que, sin quererlo, al ponerte de puntillas consigues ver a los lejos el cabello dorado de un verano que está cerca, una venidera ruleta rusa que te va a dar la oportunidad de cambiar lo que no te agrada... pero aún no. Nos viene encima el primer domingo de Mayo, ese día en que felicitamos a madres con las que a priori no podemos el resto del año, pero adoramos y queremos como si no hubiera un pasado mañana. Y así, sin hacer más ruido, se va el Mayo tímido y ausente para dejar paso a un Junio con complejo de Julio, como si n y l fueran tan diferentes.

Comienza Junio, y las ganas de libertad. El agobio inútil pre-exámenes, los exámenes más inútiles si cabe y la necesidad de un verano que haga olvidar por dos meses la rutina a la que nos hemos acostumbrado hasta ahora. El punto de inflexión, el ecuador de un año que avanza y no se para a mirar hacia atrás para ver si alguien es capaz de seguirle la pista. La mitad de un año que, a modo de naranja, busca su otra mitad soñada, exigiendo una mejoría y un empujón en cuanto a emociones positivas se refiere. Y venga a acelerar el reloj, y desquiciarlo, y venga a manipular las manecillas y a hacer que vuele el tiempo hasta que te sumerjas en el mar de Julio y Agosto, respirando por fin aliviado en un lugar donde, sin luchar, acabarías ahogado.

Julio y Agosto que se hacen uno, se fusionan y te dan vida, con su labor necesaria de hacerte desconectar de todo. Llegan y te rescatan, te hacen ver que tu vida va mucho más allá de un guión preestablecido y que tú eres el encargado de decidir si quieres ser actor incidental o principal de esta tu película. La playa y la brisa te teletransportan a un lugar idílico donde los problemas quedan reducidos a la difícil elección de qué hacer para disfrutar el día al máximo. La duración de los días es directamente proporcional a la cantidad de sonrisas, e inversamente a los momentos amargos donde la noche es tu única compañía. Indispensable alivio que, como cualquier otra felicidad puntual y basada en el tiempo, termina y queda el recuerdo en un Septiembre afligido y nostálgico.

Septiembre y final de estío, mes del recuerdo y añoranza por antonomasia, mes de despertar con los ojos y las ventanas abiertas de par en par y el sol más radiante de los últimos meses, pero a oscuras. Porque sí, y por qué no cuestionarse el por qué lo mejor tiene que venir en dosis pequeñas, mientras lo peor se apropia de la mayor parte del tiempo que tenemos de vivir. Nos queda aguantar, superar pero no olvidar, asentir que sin ti, verano, soy un títere. Proseguir y seguir, quitarle las manecillas al reloj, y venga a vaciar el tiempo en el cajón del alma, y meterlo en el cerebro, en la memoria, y guardarlo bajo llave. En fin, asumir que Septiembre es mes de introspección y madurez personal, que Octubre está a la vuelta de la esquina, y que Julio y Agosto pasan a estar más cerca.

Octubre se viene con la caída de las hojas, las cuales, cansadas de vivir, deciden dejar de formar parte de la columna vertebral de los árboles para llevar a cabo una corta a la vez que libre vida. Eso deberíamos ser, otoño, otoño y despreocupación, sensación de libre albedrío. Es la necesidad de abandonar el hastío lo que nos lleva a avanzar, es el vacío de no contar con Felicidad lo que nos lleva a emigrar. Es el curso a seguir de un río, en el cual, justo antes de desembocar en el mar, un 31, aparece una noche tenebrosa que bautizamos como Halloween con ganas de aguarnos la "fiesta" y recordarnos lo que es el miedo. Miedo a ser, miedo a hacer, miedo a todo lo que implique sentir, miedo de mí. Miedo al tiempo, pavor al espacio y temor a la velocidad que se le atribuye. Como si el resto del año no tuviéramos miedo.

Y veloz, comienza el Noviembre madrugador que recuerda a los caídos con flores en la tumba de aquel o aquella a quien amabas y amas. Como si no bastara con pensarle. Noviembre siempre triste, y tú que no viniste, aunque hoy te haya vuelto a recordar. No siempre no tienes, ni siempre sientes. No busques el diente del caballo regalado, no seas impaciente, y entiende que todos te mienten, aunque inventen (inconscientemente), sé fuerte. Undécimo escalón de la escalera, cerca del final donde todo empieza, empiezas a hacer recuento de lo bueno y lo malo, lo pones en la balanza que, inexplicablemente, todos tenemos, y deseas que la Navidad y Diciembre equilibren los pesos. Te dejas llevar, aún sabiendo que la corriente no te lleva al lugar que siempre habías soñado.

Y llega el final, Diciembre se viste de blanco y acude a su cita insalvable con el espíritu navideño y el calor de los hogares, que choca con el aire gélido y la solitaria calle principal de esa avenida a altas horas. Las preocupaciones se siguen guardando en ese cajón que continuas mirando pero nunca abres. Acaba la rutina por tiempo parcial, sonrisas visten a personas por Navidad, y las cenas y quedadas crean un feliz ambiente ficticio que se prolonga hasta Enero, y Febrero, y Marzo y demás meses...
Y fechas, y fechas, y más fechas, y techos, y despechos y despachos, y muchos desprecios y desfalcos, y despacio, y 365 días que no pasan, y deprisa, una vida que se acaba, y daño tras daño, pasan los años.

Y acaba ocurriendo, una y otra vez, ese proceso cíclico que se repite, una y otra vez, y comienza, y termina, una y otra vez...

domingo, 14 de diciembre de 2014

Eso era dolor.


El calor de tu sonrisa, de tu beso,
sólo vaho que se esconde tras la fiera.
Es la brisa de tu cielo la primera
que me enfría el corazón con tanto exceso.

Cuando llueve en mí te pienso, lo confieso,
es el viento el que te empuja hacia afuera.
Son tus ojos en mi vida una albufera,
un desierto que se nubla y me hace preso.  

Arcoiris sin color
tiempo del pasado
primavera en flor.

Otoño sentido e invierno pesado,
me quedo con el olor          
del verano azul soñado y de más valor: 
aquel que pasé contigo truncado de tanto amor.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Sin "b" ni "v", -v-es.


Vidas y (v)enidas,
bodas de alegría,
barcos que disparan,
balas que se clavan.

Bolas que sacuden,
balcones que vuelan,
ser mago de voz,
y basarme en este infierno.        
                     
Relaciones con bares,
paso de boca a boca,
basta de animales
y tiro porque me toca.

Bah,
ruegos sin brasero,
bando aunque me cueste,
vago lo que puedo
por alguien
y brindo siempre al cien por cien.

Bases en la manga,
brocas que destruyen,
brisas entre amigos
y fiestas en autobuses balsa.
              
Nada de lo que ves lo parece,
(b)olsas en los ojos,
bramas en los árboles
y brotas las heridas,
yo digo vale,
encantado,
hasta otra.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Luz perdida.


Si llovieran llaves,
amaran corazones,
y quisiéramos candados;
volarían besos robados,
y atados,
nos dejaríamos llevar
y abriríamos la puerta,
colocados de versos
colgados de abrazos sentidos.


Cosería mis labios a tus labios;
te cogería en brazos;
te comería a abrazos
y te besaría
          trozo
             por
               trozo,
                   hasta
                       trazar
                          en tu regazo
                                                           
un mapa de vuelta a casa.

Que si las personas son hogares,
tú eres cada uno de los rincones favoritos
que he ido conociendo;
y que viviendo en gerundio
olvidé el pasado,
que quedó ligado al recuerdo,
y a día de hoy disfruto
teniendo momentos increíbles,
si quieres,
a tu lado.



QUE ME QUEDO CON LA LUZ DE TU MIRADA.

LO DEMÁS, SOMBRA.

viernes, 31 de octubre de 2014

De arriba a abajo.


Los ojos hablan, 
las bocas mienten, 
las palabras matan, rematan y entienden 
que oídos no escuchen, 
que personas luchen y empujen, 
que manos ayuden y cuellos se giren y miren, 
que dedos señalen 
e indiquen con asombro 
la forma de ser feliz y aun teniendo un desliz tener ahí un hombro, 
un alivio mundano, 
un cariño cercano, 
unos brazos que envuelvan tu pasado en abrazos,
un corazón con sus lazos, 
un amor escondido y temido en un pecho cansado.

Suben mariposas por tu tripa, 
una  espalda y dos piernas 
que respaldan toda una vida. 

Resuenan en tu interior las ganas de avanzar,
ganar y ganar, 
caer y volver a intentar; 
caminar, correr, 
que los pies te pidan consuelo, 
llegar a volar y que las suelas no toquen el suelo, 
y sin más, 
sentir la eternidad: llegar al cielo.

jueves, 16 de octubre de 2014

Palabra por palabra.

 
Salir a deshoras, volar sin motores, sentir sensaciones que inspiren canciones;
suturar corazones, aliviar dolores, subir la autoestima, tener días mejores,
mejorar y tener razones para hacer historia,
comernos el mundo, sin prisa y en prosa precisa:
Que no necesito un segundo, un minuto de gloria, una hora;
que no, mejor un ahora y las ganas de ser infinito a tu vera, de veras,
verás cómo cambia tu vida, no es la rima,
es la perspectiva que se tiene de la misma,
deriva y culmina la cima,
termina y divisa todo desde arriba.                                                                     
Despierta, espabila, recuerda: quítate la venda y sueña,
risueña,
dibuja tu senda y disfruta la ruta, sin miedo,
la realidad es muy puta, muy brusca, muy perra.

Busca en tu interior, encuentra tu estilo.
Sé el pistilo de la flor, el tallo erguido, o mejor,
el último pétalo cogido, el que marca al ser querido u odiado;
olvida el pasado, sé positivo y augura un futuro con brillo,
forja tu viga y confía en la gente corriente,
da gracias a Dios por tenerla presente.

No digas adiós, solo hasta luego,
lo que das lo recibes, no olvides:
Donde hubo fuego quedan cenizas, ¿el juego?
canicas que chocan violentas, sin ruegos. 
Al final, hechas trizas, aterrizan sin freno,
pastillas de goma gastadas del uso.
Todo te agobia, locura transitoria,
¿tras un tiempo recluso vuelves sin tu fobia? Ni de coña.                                        
Cuerdos, locos de atar, viviendo de recuerdos,
tiñendo de verde la balanza, con suerte esperanza.
Esperando tenerte, sin excusas ni tapujos,
corrijo y exijo: ser felices siendo nosotros mismos,
distintos por instinto, sin tentar a la suerte.

Pisando fuerte, pasando la raya,
hundiendo al destino que no rechista, se calla,
y entiende por fin que no va a vencerte
como al resto de la gente y se va a limitar a mirarte,
pero desde detrás de la valla.


viernes, 12 de septiembre de 2014

-Des-haciéndome a la idea.


(Cierra los ojos)


Ahí estás, donde te mereces.

En las páginas inacabadas de un libro 
que no debió empezarse.

En la cara oculta de un marco 
que no debió significar nada.

En lo más profundo de un corazón 
que solo quiere saber qué hacer.



Pensamientos tontos
pero qué más da, si eres tú, con "t", de terminado;

y es que,
esto no son más que historias antiguas
que te hacen estar tullido.

Tanto que te sientes atado, 
y tienes que dejar todo tu odio aparcado; 
es la teja del tejado que se tambalea tediosa
por miedo a tener otro dolor de cabeza, 
tal que provoque tanta tensión en la cuerda, 
que parta tus dedos contra tu entrepierna;

y tal vez, tendrás tu torpeza de nuevo encontrada, 
pues tirarás de la lengua a personas tozudas, 
intentando tener un testigo tenaz 
en cualquier vaga tira de sentido sensato. 

Relato terminado y timbre tocado, 
se acaba la historia del temor contrastado 
de un tipo feliz con el corazón trastocado.




martes, 9 de septiembre de 2014

Seamos amor.


Ser agua y arena en la piel.
Ser mar y hacer sentir bien.
Ser hogar y descanso, ser libertad.
Ser balcón y tirarte al vacío sin miedo al fracaso,
ser aire, ser paracaídas y salvarte.

Ser verano cuando el frío avisa.
Ser Sol y obviar las nubes,
ser marea y no depender de la Luna,
ser brisa y poesía,
ser blusa en la noche fría
y ser ron cuando quieres ser protesta.
Ser lo que nadie detesta,
ser horizonte sin fin, ser unión.

Ser celeste, ser azul,
Ser veleta y mecer a merced del viento,
ser igualdad, dolor y conocimiento.
Ser rueda de repuesto, ser vida,
ser recuento de momentos, ser corazón y talento.
Ser sal, ser lugar de reunión, ser diversión y a la vez nostalgia.

Ser oscuridad en los ratos tristes,
ser necesidad y obligación en días felices.
Ser placer y delicia, ser salud y justicia,
ser luz y cariño, ser vocación, hacer ser niño.
Ser playa, ser espigón,
ser indispensable y no encontrar ninguna razón.

Ser película de acción, serie de animación;
ser libro favorito, ser biblioteca.
Ser capaz de ser jaqueca cuando la cabeza no marcha,
ser silencio bonito,
ser caracola cuando el mustio ruido de la ciudad no deja oír el de las olas.

Ser rascacielos, ser país y ser vuelo;
ser bola del mundo, ser viaje sin rumbo,
ser Dumbo en el circo de tu cuerpo.
Ser huella y pisada, ser bolero;
ser leal y ser estrella.

Ser tú, y hacer que sea yo sin ni siquiera tener claro que seas real;

ser todo, y a la vez, ser nada.

lunes, 21 de abril de 2014

(En)cántame como antes.



¿Recuerdas ese hambre de victoria
capaz de desbancar cualquier problema?
¿Anhelas esa forma tan impropia
de alegrar tu realidad a mi manera?


¿Te mientes a ti misma por cumplido,
pensando que su vida no es tu vida?
¿O esperas olvidar esos motivos,
que hicieron de la magia la rutina?


La clave es superar el gran abismo
sin volver y mirando hacia adelante,
caminar dejando actuar al destino.

Yo me aferro a cualquier mínimo atisbo,
sólo quiero que me (en)cantes como antes
y volver a estar bien conmigo mismo.




miércoles, 29 de enero de 2014

La jugada de tu vida.


Miento si digo que el gol es la clave.
Clave es tener claro aquello a que aspiras.
Inspiras y expiras, mas no respiras,
pilas nuevas para corazón sin salida.
Salida de atrás, tras anteriores tropiezos,
piezas que no encajan en tan grandes huecos.
Cosas difusas, fueras de banda,
pases en defensa cogiendo confianza: afianzando estilo.
Presa del tiempo, sin miedo al destino.
Pases sencillos, sin brillo,
pero paso a paso,
estabilizada la mente, pasas al medio campo.

Campo de minas, momento difícil,
equilibrio y paciencia han de ser tus amigas.
Miga tras miga, sin pausa pero sin prisa, jugando en prosa. ¿Siendo preso de tu baja autoestima? Arriba. Basta saber que eres dueño de tu vida.
Vive y trabaja, juega y no ceses,
arriesga en cada lance, y gana.
¿Y si pierdes? Vuelve, vela por tus intereses,
piensa y maquina jugadas de ensueño.
Sueña, disfruta y acumula talento,
lento y rápido a la vez, disfruta del momento.
Todas las cosas vendrán por sí solas, no te impacientes,
o te darás con un canto en los dientes.
Cuando menos lo esperes, habrá llegado,
estarás preparado para dar el gran salto.
Toca sin miedo, vuela sin las alas,
da el pase largo, que no toque el suelo,
ah, y no te excedas, con algo de suerte estarás en la delantera.

Largo recorrido, corrido todo el campo,
arriba te acuerdas de cómo fue tu pasado.
Analizas tu etapa, ves lo bueno y lo malo,
mucho tiempo currando para que esto se escape.
Aparece la garra, te impulsan las ganas,
duro pulso entre el ultimo pase y el remate.
Te acuerdas de todo, de ir despacio,
dejando
espacio,
y haces lo correcto: das el pase, pese a que nadie lo comparte.
Ya estás muy cerca, todo de cara,
sólo queda un disparo y tu meta al fin lograda.
Mas no te confías, no te fías de tu sombra,
lo ves tan cercano que te asusta con creces.
Ves todo lo que has crecido, pasado y vivido,
y te reafirmas en que esta es tu gran ocasión.
Olvidas, dejas todo de lado,
te concentras en rematar fuerte entre los tres palos.
Tiro increíble, lleno de pasión y descaro.
Dirección óptima, portero abatido,
da en el larguero y entra decidido.
Pitido final, logro conseguido,
esbozas una sonrisa
y te sientes tranquilo.

martes, 14 de enero de 2014

Nunca será siempre.


Érase una vez dos personas muy diferentes: Nunca y Siempre.

Siempre era un joven soñador, una persona que creía que había algo más allá de lo que su vista alcanzaba ver. 
Siempre creía en las bellezas, en lo bonito, y pensaba que él mismo era el juez de su destino. Tenía una meta en la vida, y cada día se autoconvencía de que iba a llegar.
Por otro lado, Nunca era una chica desconfiada, no se fiaba ni de su sombra. Únicamente creía en lo que podía demostrar: todo lo que podía alcanzar, todo lo que podía tocar, todo lo que podía coger. 

Así, un día, Siempre se acercó a Nunca y le dijo: tengo un sueño en la vida: llegar al Sol. Nunca, sorprendida, le dijo: no vas a poder hacerlo realidad, te vas a caer, o peor aun, si llegas, te vas a quemar.

Yo supongo que Nunca quería ser la cuerda de ese globo que tenía en mente Siempre, ser parte de los pájaros que debían tirar de él.

Tras un tiempo, era tal el peso de los sueños de Siempre, y tantos los pájaros que había deseado, que, un día, todos emprendieron el vuelo a la vez en dirección al Sol, portando a Siempre en su tan ansiado globo. Y Siempre se perdió en mitad del cielo.

Hay quien dice que llegó, otros que cayó, otros que se quemó. Pero, ¿qué sucedió realmente con todo esto?
Nunca nunca lo supo, pues echó raíces en el suelo, y es que, 
                      si siempre te dices nunca, "nunca será siempre."

miércoles, 8 de enero de 2014

Conrazón, con n intercalada.


Y se esfumó,

con la rapidez 
con que lo hace 
un tren de momentos;

con la violencia
con que impacta
una lágrima en la mejilla;

con la facilidad 
con que se susurra
un te quiero poco sincero;

Con-razón,
   con "n",
      con todo,
                               pero sin ti.

Y tú quedas así,
esperando   -la-